lunes, 2 de julio de 2012

LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO










Los Dones del Espíritu Santo son siete en el legado que nos transmite la Iglesia, aunque podemos intuir que son muchos más los que de modo gratuito se derraman sobre el mundo en forma acentuada desde el día del nacimiento de la Iglesia, en aquel Pentecostés y en presencia de la comunidad de los Apóstoles y la misma Madre de Dios.

En estos tiempos en que más que nunca debemos apelar a la ayuda del Espíritu Santo, nuestro Huésped del alma, es importante comprender el modo en que Su infaltable ayuda opera sobre nuestros comportamientos. Dones y Virtudes son caminos de búsqueda del bien, de la verdad, que se manifiestan en nuestra conducta cotidiana. Así, comprender como Dios obra en nosotros es un necesario paso en la senda del crecimiento espiritual.



Las Virtudes y los Dones del Espíritu Santo:



Hay muchas similitudes entre las virtudes y los Dones:
Ambos son hábitos operativos que residen en las facultades humanas. Ambos buscan practicar el bien honesto y tienen el mismo fin remoto: la perfección del hombre.

Pero hay diferencias:

1: Las virtudes son movidas por la razón del hombre a diferencia de los Dones del E.S. que son movidos directamente por el Espíritu Santo.
-Las virtudes disponen para seguir el dictamen de la razón humana (ilustrada por la fe si se trata de virtud infusa o teologal) bajo la previa moción de Dios.
-Los Dones son movidos por el Espíritu Santo como instrumentos directos suyos.

2: Las virtudes actúan por razones humanas a diferencia de los Dones del E.S. que actúan por razones Divinas.
Así, los Dones del Espíritu Santo transcienden la esfera de la motivación humana, siendo cabal expresión de la Voluntad Divina.

3: Las virtudes actúan al modo humano a diferencia de los Dones del E.S. que actúan al modo Divino.
-Las virtudes infusas (o Virtudes Teologales) tienen por motor al hombre y por norma la razón humana iluminada por la fe. Se deduce que sus actos son a modo humano.

-En cambio los Dones tienen por causa motora y por norma el mismo Espíritu Santo, sus actos son a modo Divino o sobrehumano. De esto se deduce que las virtudes infusas o teologales son imperfectas por la modalidad humana de su obrar y es imprescindible que los Dones del Espíritu Santo vengan en su ayuda para proporcionarles su modalidad Divina, sin la cual las virtudes no podrán alcanzar su plena perfección.
4: Las virtudes son utilizadas a nuestro arbitrio  a diferencia de los Dones del E.S. que operan en nosotros al arbitrio Divino.

-Se deduce de las diferencias anteriores que el hábito de las virtudes infusas o teologales lo podemos usar cuando nos plazca, presupuesta la Gracia, que a nadie se niega.
-Mientras que los Dones sólo actúan cuando el Espíritu Santo quiere moverlos. Los Dones de Espíritu no confieren al alma más que la facilidad para dejarse mover, de manera conciente y libre, por el Espíritu Santo, quien es la única causa motora de ellos. Nuestra parte es solo disponernos. Ej.: refrenando el tumulto de las pasiones, afectos desordenados, distracciones, etc. 






Los Dones del Espíritu Santo 

Sabiduría: capacidad de juzgar según la medida de Dios, produciendo en el alma un gusto por lo espiritual. 

Este es el primero y mayor de los siete Dones, y nos da una capacidad especial para juzgar las cosas humanas según la medida de Dios, a la luz de Dios.  Iluminado por este Don, el cristiano sabe ver interiormente las realidades del mundo. Nadie mejor que él es capaz de apreciar los valores auténticos de la creación, mirándolos con los mismos ojos de Dios. Por la sabiduría juzgamos rectamente las cosas Divinas por sus últimas y altísimas causas bajo el instinto especial del E.S.
La palabra clave en este Don es “juzgar”, es esa capacidad de poner cada cosa en su lugar, mirando el mundo desde el Pensamiento de Dios. Participa del concepto de orden, pero un orden Divino, no como lo comprende y propone el mundo. Permite comprender como se deben construir los proyectos de este mundo, bajo la Voluntad de Dios.

El tránsito por esta vida nos expone a un permanente estado de confusión, donde la clave es el discernimiento que nos permite diferenciar entre las sutiles inseguridades que nublan nuestra razón, de aquellas señales que nos indican el camino buscado por el Señor. El delicado equilibrio necesario para vivir una vida espiritual en un estado de espíritu encarnado, nos obliga tanto a no caer en un exceso de humanismo que nos ate y condene a las reglas del mundo, así como a un exceso de espiritualismo que nos haga olvidar que estamos en este mundo para difundir las verdades del Evangelio, actuando en el mundo, sin ser del mundo. El Don de la sabiduría nos permite discernir los pasos que debemos tomar frente a las difíciles y muchas veces confusas situaciones que nos toca enfrentar a diario.

Las personas que poseen una aptitud natural para comprender y juzgar las cosas, para discernir entre lo bueno y lo malo, lo conveniente y lo no conveniente, ordenando lo desordenado, buscando la perfección en medio de lo imperfecto, impulsando a los que los rodean con energía y convicción en busca del justo equilibrio entre lo humano y lo espiritual, defendiendo los valores supremos de justicia y verdad, y quebrando las construcciones humanas basadas en el error y la falsedad, tienen una unión y una facilidad natural para recibir del Espíritu Santo el Don de la Sabiduría.

Entendimiento o Inteligencia: Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.

Esta Luz especial que nos brinda el Espíritu Santo, nos permite comprender la Voluntad de Dios expresada en Su Palabra, y trasformarla en conceptos claros y simples que son guía para el pueblo de Dios aquí en la tierra. Esta inteligencia o entendimiento no es recibida para gozo o beneficio personal, sino para ser transformada en bien para la comunidad. Es un Don que alimenta la capacidad de predicar, de hablar de las cosas de Dios, de tal modo que Dios se exprese a través de los apóstoles de estos tiempos, como lo hizo a través de los profetas del Antiguo Testamento.

La Palabra de Dios ha sido desde la Creación del mundo, de Su Voluntad. Su Verbo dijo Hágase cuando se crearon el cielo, las aguas, la tierra, la creación toda. Su Verbo también expresó Su Voluntad a través de la voz de los profetas, pero no fue suficiente. Es por eso que en la culminación de los tiempos, “El Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros” (Jn). Durante tres años de vida pública, la Palabra de Dios hecha Hombre, Jesucristo Hijo del Dios Vivo, nos dejó en claro cual es Su Voluntad para nuestras vidas, y lo resumió en un mandamiento nuevo: “Ámense como Yo los he amado”.

La Palabra de Dios ha sido y seguirá siendo la fuente de Luz para nuestras vidas, para este mundo, y quienes son capaces no sólo de comprenderla sino también de predicarla, reflejan el mismo Espíritu que llenó a los profetas y los hizo iluminar la noche de los tiempos con la invitación a seguir la Voluntad del Dios del Amor. Ayer, hoy y siempre, el Don del entendimiento inunda a los que predican con voz humana la Voluntad del Autor de la Creación, que con Voz sonora sigue repitiendo Su llamado a la Ley del Amor.
Las personas que poseen una aptitud natural para comprender la Voluntad de Dios expresada en Su Palabra, para predicar y hablar en Nombre de Dios conmoviendo los corazones, para descifrar proféticamente el tiempo presente y futuro, y para abrazar el profundo sentido del llamado de la Ley del Amor y abrir así las puertas a la Civilización del Amor, tienen una unión y una facilidad natural para recibir del Espíritu Santo el Don del Entendimiento.

Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone al alma, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que más le conviene.

El Espíritu de Dios sale al encuentro de nuestra súplica mediante el Don de consejo, con el cual enriquece y perfecciona la virtud de la prudencia y guía al alma desde dentro, iluminándola sobre lo que debe hacer, especialmente cuando se trata de opciones importantes, por ejemplo, de dar respuesta a la central pregunta de qué hacer de nuestra vida, o de cual camino recorrer entre tantas dificultades y obstáculos. El Don de consejo actúa como un soplo nuevo en la conciencia, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma. La conciencia se convierte entonces en el «ojo sano» del que habla el Evangelio (Mt 6, 22), y adquiere una especie de nueva pupila, gracias a la cual le es posible ver mejor que hay que hacer en una determinada circunstancia, aunque sea la más intrincada y difícil.

El mundo es cambiante, y las reglas de convivencia también lo son. El hombre transita los siglos debiendo adaptarse y buscar siempre cual es el modo de desenvolverse, implorando en todo momento la Gracia Santificante que le diga cómo actuar y ser efectivo en su rol de apóstol renovado. La necesaria capacidad de adaptarse y ser permeable a las demandas de la inagotable tarea de la evangelización, requiere almas dispuestas a interpretar las palabras, los modos y los comportamientos que hagan de Dios el centro de la vida en la sociedad de cada punto en la historia del hombre. Navegar mar adentro, como nos invitó SS Juan Pablo II, en las inquietas aguas del siglo XXI.
Este Don nos infunde un sentido práctico en el discernimiento entre el bien y el mal, en el sostenimiento de los valores morales y en la verificación efectiva de nuestro carácter de cristianos fieles a la Voluntad de Dios.



Fortaleza: Fuerza sobrenatural que nos sostiene para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida.
Este Don del Espíritu es fundamental para resistir por una parte las instigaciones de las pasiones internas, pero también las presiones del ambiente que tratan de detenernos y sofocarnos. Actúa sobre nuestro temperamento ayudándonos a superar la timidez y tibieza en un extremo, y la agresividad, intolerancia y hostilidad en el otro.

La Fortaleza es también una de las cuatro Virtudes Cardinales, que encuentra en el Don de la Fortaleza el complemento necesario, (provisto por el E.S.) para dominar las pasiones propias y los frenos que nos impone el mundo. La fortaleza es el Don que nos permite no caer en debilidades o componendas cuando se trata del cumplimiento del propio deber como cristianos comprometidos.
Dijo SS Juan Pablo II que, “en nuestro tiempo muchos ensalzan la fuerza física, llegando incluso a aprobar las manifestaciones extremas de la violencia. En realidad, el hombre cada día experimenta la propia debilidad, especialmente en el campo espiritual y moral, cediendo a los impulsos de las pasiones internas y a las presiones que sobre él ejerce el ambiente circundante”.

Este Don encuentra poco espacio en una sociedad en la que está difundida la práctica tanto del ceder y del acomodarse como la del atropello y la dureza en las relaciones económicas, sociales y políticas. La timidez y la agresividad son dos formas de falta de fortaleza que, a menudo, se encuentran en el comportamiento humano, con la consiguiente repetición del entristecedor espectáculo de quien es débil y vil con los poderosos, y por otra parte es violento  y prepotente con los débiles e indefensos.

El don de la fortaleza es un impulso sobrenatural que da vigor al alma no solo en momentos dramáticos como el del martirio, sino también en las habituales condiciones de dificultad, en la lucha por permanecer coherentes con los propios principios, en el soportar ofensas y ataques injustos, en la perseverancia valiente, incluso entre incomprensiones y hostilidades, en el camino de la verdad, la justicia, la caridad y la honradez.



Ciencia: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas y la creación, en su relación con el Creador.
Sabemos que el hombre contemporáneo, precisamente en virtud del desarrollo de las ciencias, está expuesto particularmente a la tentación de dar una interpretación naturalista, despojada de Dios, al mundo. Ante la multiforme riqueza de las cosas, de su complejidad, variedad y belleza, corre el riesgo de absolutizarlas y casi de divinizarlas hasta hacer de ellas el fin supremo de su misma vida. Esto ocurre sobre todo cuando se trata de las riquezas, del placer, del poder, que precisamente se pueden derivar de las cosas materiales. Estos son los ídolos principales ante los que el mundo se postra demasiado a menudo.

Este Don del E.S. es el que ayuda al hombre a valorar rectamente las cosas en su dependencia esencial del Creador. Gracias a el -como escribe Santo Tomás-, el hombre no estima las criaturas más de lo que valen y no pone en ellas, sino en Dios, el fin de su propia vida (cfr S. Th., 11-II, q. 9, a. 4).
El hombre, iluminado por el don de la ciencia, descubre la infinita distancia que separa a las cosas del Creador, cuando haciendo mal uso de ellas, peca. Es un descubrimiento que le lleva a advertir con pena su miseria y lo empuja a volverse con mayor ímpetu y confianza a Aquel que es el único que puede apagar plenamente la necesidad de infinito que le acosa.

Nuestra inteligencia nos traiciona cuando la utilizamos a pleno no para dominar la creación como Dios nos ordenó, sino para divinizarla, divinizando de este modo también a nuestra propia inteligencia, olvidando que nada tiene sentido si no está puesto en directa conexión con el Dios que nos creó.
Las personas que poseen una aptitud natural para analizar, comprender y descubrir los secretos de la ciencia del mundo, que poseen la aguda capacidad de observar y ordenar las cosas en directa relación con las leyes que las gobiernan, que pueden enfocar su mente de modo tal de construir reglas y estructuras de funcionamiento, todo ello respetando y aceptando a Dios como Autor y Creador de todas las cosas, tienen una unión y una facilidad natural para recibir del Espíritu Santo el Don de Ciencia.



Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.
El Don de piedad es un hábito sobrenatural infundido con la Gracia Santificante para excitar en la voluntad, por instinto del E.S., un afecto filial hacia Dios considerado como Padre y un sentimiento de fraternidad universal para con todos los hombres en cuanto hermanos e hijos del mismo Padre.
Dijo SS Juan Pablo II que “el Don de piedad sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios y para con los hermanos”.

Así, la ternura, como apertura auténticamente fraterna hacia el prójimo, se manifiesta en la mansedumbre. Con el Don de la piedad el Espíritu infunde en el creyente una nueva capacidad de amor hacia los hermanos, haciendo su corazón de alguna manera participe de la misma mansedumbre del Corazón de Cristo. El cristiano «piadoso» siempre sabe ver en los demás a hijos del mismo Padre, llamados a formar parte de la familia de Dios, que es la Iglesia. Por esto él se siente impulsado a tratarlos con la solicitud y la amabilidad propias de una genuina relación fraterna.

El Don de la piedad, además, extingue en el corazón aquellos focos de tensión y de división como son la amargura, la cólera, la impaciencia, y lo alimenta con sentimientos de comprensión, de tolerancia, de perdón. Dicho Don está, por tanto, en la raíz de aquella nueva comunidad humana, que se fundamenta en la Civilización del Amor.

El Don de Piedad provee así tal unión y cercanía con el Padre Celestial, que la persona comprende el Amor y suavidad con que Dios nos ha creado y nos cobija a cada instante. El alma, de este modo, se siente obligada a mantener un estado de dialogo y oración permanente con Dios, y a derramar esa misma suavidad y sentido de servicio hacia los demás, haciéndose espejos del Amor Divino que en ellos se refleja, e ilumina a los que tienen la gracia de entrar en contacto cercano con ellos.

Las personas que poseen una aptitud natural para preocuparse de los demás, de estar cerca de sus necesidades espirituales, morales o materiales, de honrar su vida con una vocación desinteresada de servicio y atención a su prójimo, de ofrecer al mundo una sonrisa, mostrando siempre una actitud corporal que denota atención e interés, tienen una unión y una facilidad natural para recibir del Espíritu Santo el Don de Piedad.

Temor de Dios: Temor de ofender a Dios, reconociendo humildemente nuestra debilidad, pero siempre confiando en Su Misericordia.
Este Don se afianza en el temor filial, basado en el Amor de Dios que como verdadero Padre ha ofrecido la Vida de Su Hijo por mí. El alma se esfuerza en no preocupar, entristecer, ofender o disgustar a Dios, amándolo como Padre. Se trata de algo mucho más noble y sublime que el miedo humano: es el sentimiento sincero de responsabilidad y fidelidad a Dios, haciéndonos concientes de nuestra pequeñez y deuda infinita ante quien por Amor nos ha creado y dado el don de la vida.

Ciertamente ello no excluye la conmoción interior que nace de la conciencia de las culpas cometidas y de la perspectiva del castigo Divino, pero la suaviza con la fe en la Misericordia Divina y con la certeza de la solicitud Paterna de Dios que quiere la salvación eterna de todos.
De este santo y justo temor, conjugado en el alma con el Amor de Dios, depende toda la práctica de las virtudes cristianas, y especialmente de la humildad, de la templanza, de la castidad, de la mortificación de los sentidos.

El alma percibe en al Amor de Dios, en Su Misericordia, la obligación de la lealtad y la fidelidad a nuestro Padre Celestial, y nos empuja a estar unidos a El buscando en todo momento descubrir, comprender y realizar Su Voluntad en nuestra vida. La contemplación de la Cruz, y en ella al Crucificado, aumenta y potencia nuestro temor de ser motivo de tristeza en Aquel que quiso sacrificar en las manos del mundo a Su propio Hijo, con el único propósito de salvar nuestras almas de la perdición eterna.

La contemplación de las promesa del Reino, la Casa que Dios nos ha preparado, fortalece el temor de perder semejante regalo que nos espera, no por lo que a nosotros eso significa sino por entristecer de modo supremo al Dios que ha pensado en ese lugar para que allí con El compartamos el resto de la eternidad.





La historia completa de Santa Bárbara, de mis santas favoritas







Santa Bárbara fue una virgen y mártir cristiana del siglo III, forma parte de la lista oficial del martirologio de la Iglesia Católica y según el calendario o santoral católico su fiesta se celebra el 4 de diciembre.


Historia

Según la tradición cristiana, habría nacido en Nicomedia, cerca del mar de Mármara, hija de un Rey sátrapa de nombre Dióscoro, quien la encerró en una torre. Según otras versiones[cita requerida] Dióscoro y su hija Bárbara vivían en la ciudad llamada Heliópolis, tambiénBaalbekFenicia.
Hay divergencias entre las versiones[cita requerida] sobre su vida: el motivo del encierro pudo haber sido para evitar que los hombres admiraran su belleza y la sedujeran, o para evitar el proselitismo cristiano. Durante una ausencia de su padre, Bárbara se convirtió alcristianismo, y mandó construir tres ventanas en su torre, simbolizando la Santísima Trinidad. Su padre se enteró del significado del simbolismo de estas ventanas y se enfadó, queriendo matarla. Por eso, Bárbara huyó y se refugió en una peña milagrosamente abierta para ella. Atrapada pese al milagro, se enfrenta a su destino.
Su martirio fue el mismo que el de San Vicente Mártir: habría sido atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos de cerámica cortantes y quemada con hierros al fuego... Finalmente, el mismo rey Dióscoro la envió al juez, quien dictó la pena capital por decapitación. Su mismo padre es quien la decapitó en la cima de una montaña, tras lo cual un rayo lo alcanzó, dándole muerte también.

[editar]Las Reliquias

Las reliquias fueron trasladadas a Venecia en tiempos del Dogo Pedro II Orseolo (991 – 1009), por María Argyropoula, una princesa bizantina posiblemente hermana de Romano III, que se había casado con el hijo del Dogo, Juan. Las reliquias de la Santa quedaron en la Iglesia Griega y en 1108 una princesa griega de nombre Bárbara se casó con el príncipe de Kiev, Sviatopolk Iziaslavovich. Ella trajo consigo las reliquias que fueron colocados en el monasterio Michailovsky-Zlatoverj en Kiev. En la época de los desastres napoleónicos, las sagradas reliquias fueron llevadas al Templo de San Martín de la isla de Murano, donde se custodian aun hoy. Una parte de las reliquias de la Mártir Santa Bárbara que se hallaban en la iglesia de San Marcos, en Venecia, fueron depositadas en el Santuario de Santa Bárbara, perteneciente a la Diaconía Apostólica y ubicado en el municipio del Ática del mismo nombre, por el Arzobispo de Atenas y Toda Grecia, Su Beatitud Christódoulos.

[editar]Simbología e iconografía

Se la suele representar joven, bien con la palma del martirio, bien con plumas de pavo real,1 pues este animal es símbolo de laresurrección o la inmortalidad, y aparece ya en la más antigua representación conocida, que data del siglo VIII (Santa María la Antigua, de Roma).
También suele aparecer con su atributo, una torre con tres ventanas, apareciendo unas veces encerrada en la misma y en otras la torre aparece a su lado o en miniatura sobre una de sus manos. El significado de esta torre con tres ventanas es el refugio de la fe en laSantísima Trinidad. Y suele llevar corona, que admite variaciones: en algunas es la de una princesa y en otras es una corona completa formada de varias torres.
La imagen de santa Bárbara también aparece a veces asociada:
  • Con la espada con la cual fue decapitada, lo que ha contribuido a que sea asociada con la guerra, pero dicha espada representa un símbolo de fe inquebrantable.
  • Con un cáliz, que significa su conversión al catolicismo.
  • El rayo que cayó en su martirio ha hecho que sea relacionada con los explosivos y así es patrona del arma de Artillería, cuyo escudo son cañones cruzados y la torre es la heráldica de los ingenieros y zapadores. El depósito de explosivos en los buques recibe el nombre de Santabárbara.
  • Con una rama de olivo entre sus manos, representando el martirio.
  • Con una manto rojo, cáliz de la sangre de Cristo.
Su patronato fue introducido en España, al parecer, por Juan de Terramonda, natural de Lille, que llegó a España como asentador de Felipe I el Hermoso.

Santa Bárbara en el sincretismo                                                                    



Es la patrona de las profesiones que manejan explosivos, debido a la leyenda del rayo, y especialmente de los militares que pertenecen al Arma de Artillería en la mayoría de los ejércitos, incluso en algunos países musulmanes. En las Cuencas Mineras Asturianas le dedican un himno llamado Santa Bárbara Bendita, por ser patrona de los mineros.También es la patrona de los electricistas.También es la patrona de los feriantes

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Se celebra el 4 de diciembre, conocido como día de Santa Bárbara y del Artillero.
En tal fecha los artilleros la invocan con la marcha de guerra "las margaritas".
La oración del artillero es: Gracias Señor , gracias te doy porque me diste la gracia de ser de los primeros. Me diste por tu amor ser lo que soy, me diste la aristocracia de ser solamente un artillero. Bombardas, culebrinas, falconetes, morteros, obuses y cañones. ¡Qué importa si iluminan hasta los cielos enteros con sus bellas explosiones! Sin escudos al amparo mi corazón se embarga de los más bellos sones al oir los disparos, descarga tras descarga, de acerados cañones. Un fuerte, una muralla, parapeto, trinchera, un fortín, un abrigo todo el aire es batalla y explosión artillera en el campo enemigo. No importa vivo o muerto ser general, teniente, cabo apuntador o artificiero. Sólo importa, muy cierto, el oficio más bravo de ser solamente hijo de Santa Bárbara y artillero.
Santa Bárbara tiene muchas oraciones, sin embargo la más popular es: Santa Bárbara, Virgen Bendita, Grandiosa de inmenso poder, Dios te acompañe, y Tu a mí por el camino del bien. Con tu espada vencedora líbrame del mal, de la injusticia, de la envidia y de los malos ojos. Con el poder del rayo protégeme de mis enemigos, glorifica la boca de fuego de mi cañón y permite que salga victorioso. Con el cáliz de tu copa y el vino mantén la fuerza de mi cuerpo y espíritu para la dura lucha y el combate. A mis manzanas y margaritas recíbelas como ofrenda de que te tengo siempre presente en mi pensamiento y en mi hogar, y te ruego no me abandones nunca y acudas a mi cada vez que te reclame para defender mi fe, mi tierra, mi familia y mis luchas; y que al final me lleves siempre a la gloria como Tú. Amén.
Aaid al Barbara o fiesta de Santa Bárbara se celebra también en SiriaLíbanoJordania y Palestina entre los árabes cristianos, anualmente el 4 de diciembre en honor de esta santa cristiana y mártir. Es un día de fiesta muy similar al Halloween en América del Norte. Los niños van pidiendo dulces mientras cantan una canción especial para Eid il-Burbara o Aaid al Barbara. Por otra parte, las decoraciones de Halloween, tales como linternas, se pueden ver fuera de las casas.
El alimento tradicional para la ocasión es Burbara (un plato de granos de trigo hervidos, semillas de granada, uvas pasas, anís y azúcar), que se ofrece a los niños que van disfrazados de casa en casa. En Líbano, también se prepara una masa que se rellena con nueces o queso. En esta fecha las panaderías tienen una gran afluencia de clientes debido a la compra de los alimentos tradicionales de esta fecha.
La creencia general entre los cristianos libaneses y sirios es que Santa Bárbara se disfrazó de numerosos personajes para eludir a los romanos, que eran sus perseguidores, y de esto nace la idea de disfrazarse como ella e ir visitando las casas.
Una práctica común en Líbano de la fiesta de al Barbara encuentra su fuente en el resto de la leyenda oral. Mientras Santa Bárbara huía perseguida, supuestamente corrió a través de un campo de trigo recién sembrado, que creció al instante detrás de ella para cubrir por arte de magia las huellas dejadas. Actualmente este milagro se recrea simbólicamente sembrando semillas de trigo (o garbanzos, granos de cebada, habas, lentejas, etc.) en un algodón en la festividad de Santa Bárbara. Las semillas germinan y crecen hasta cerca de 15 centímetros a tiempo para Navidad, usando los brotes para adornar el pesebre, que generalmente se coloca debajo del árbol de Navidad.

Fuente: wikipedia



jueves, 24 de febrero de 2011

Los 10 lugares más secretos del planeta



Muchos creerían que es parte de una película, pero son varios los lugares imposibles de visitar que no están sólo en la mente de los que creen en conspiraciones. Te mostramos una lista de diez, de los que no podemos contártelo todo debido a las fuertes medidas de seguridad que les rodean.

Mezhgorye
Ronald Reagan se atrevió a describir a la URRS como “El imperio del mal”. Sus partidarios se referían a lugares como este, donde se rumorea que el Kremlin escondía la parte más apocalíptica del arsenal nuclear soviético.

Archivos secretos del Vaticano
Son tan viejos como amplios y se dice que contienen información que podría hundir la reputación de la Iglesia Católica, haciéndola más frágil. Sólo pueden acceder académicos, consultando documentos específicos, siempre con permiso especial del entorno del Papa.

Club 33
Presumen de tener la lista de espera más larga y exclusiva del mundo. Quienes solicitaron el ingreso en julio de 2007 descubrieron que debían esperar un mínimo de 14 años para conseguirlo. Este espacio elitista, situado en Disneylandia, fue creado por el propio Walt Disney para agasajar a esponsors, celebridades y amigotes.

El Metro 2 de Moscú
Se supone que fue creado por Stalin a finales de los años cuarenta. Se trataba de ofrecer una escape a los jerarcas soviéticos en caso de conflicto nuclear. Conectaba el Kremlin con la KGB, la terminal 2 del aeropuerto de Vnukobo y una ciudad secreta subterránea cerca de Ramenki. Su existencia no está confirmada.

White Gentlemen`s Club
Fue fundado en 1693 por un italiano con el propósito de despachar chocolate caliente, un producto de ultralujo por aquella época. Con el paso del tiempo se fue convirtiendo en lugar de reunión de lo más selecto de la sociedad londinense (bueno, la sociedad masculina, ya que las mujeres tienen prohibida la inscripción). La actividad más famosa del club es la de las apuestas. ¿La más excéntrica? Dos caballeros se jugaron 3000 libras a ver cuál de dos gotas de lluvia resbalaba primero hasta el final de la ventana.

Area 51
Una de las bases más secretas del ejército estadounidense. Blanco de gran número de teorías de la conspiración, algunas relacionadas con experimentos bélicos y otras con fenómenos alienígenas. Seguro que Iker Jiménez (“Cuarto Milenio”) tiene muchos más detalles sobre estas instalaciones de Nevada.

Room 39
La hermética dictadura de Corea del Norte sabe cómo tratar a su primera familia. Esta cámara ultrasecreta es la sede un equipo de expertos especializados en saltar barreras diplomáticas para conseguir divisas extranjeras de la dinastía Kim. Se supone que manejan diez cuentas bancarias entre China y Suiza, donde cada día crece el colchón financiero para casos de emergencia o invasión extranjera. Se sospecha que está situado en las oficinas del Partido del Pueblo en Pyongyang.

Gran Templo Ise
Fue fundado en el año cuarto después de Cristo. Se trata de un templo sintoista dedicado a la Diosa del Sol. Se destruye y construye cada veinte años simbolizando la idea de eterno retorno. Sólo la familia imperial y la más alta jerarquía religiosa pueden pisar este lugar, sin duda el más sagrado de Japón.

Centro de Emergencias de Mount Weather
Construido en los años cincuenta en plena paranoia de la Guerra Fría, guarda los documentos más secretos de Estados Unidos. Resumiendo: estamos ante el cuarto trastero de peor rollo del planeta. Si algún vez hay que entrar allí es que se han torcido mucho las cosas en la política internacional. El tráfico de telecomunicaciones de EE.UU se dirige desde aquí.

RFA Menwith Hill
Base secreta de la aviación británica, situada cerca del norte de Yorkshire. Está conectada a Echelon, la red de espionaje más potente del planeta, que presume de interceptar tres mil millones de comunicaciones diarias. Se especializan en terrorismo, narcotráfico y espionaje industrial, aunque la falta de control democrático hace complicado evaluar sus actividades.


Fuente:


http://es.viajes.yahoo.com/actualidad/diez_lugares_mas_secretos.html

miércoles, 19 de enero de 2011

Los Israelitas y Japón similitudes en la Religión

Los israelitas llegan al antiguo Japón
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Muchas de las ceremonias tradicionales en Japón parecen dar indicios de que los judíos y las diez tribus perdidas de Israel llegaron al antiguo Japón. El Shinto o sintoismo es la religión tradicional propia de Japón. En la prefectura de Nagano, Japón, hay un gran santuario shintoista llamado Suwa-Taisha. En Suwa-Taisha, el festival tradicional llamado Ontohsai se celebra el 15 de abril todos los años. Este festival ilustra la historia de Isaac en el capítulo 22 del Génesis en la Biblia, o sea, la historia de Abraham a punto de sacrificar su hijo Isaac. Este festival se ha venido celebrando desde muy antiguamente, y se lo ha considerado como el más importante de Suwa-Taisha. Al lado del santuario Suwa-Taisha hay una montaña llamada Monte Moriya, Moriya-san en japónes, y el pueblo de la zona de Suwa llama al dios del monte Moriya Moriya no kami que significa el dios de Moria. Durante el festival, a un muchacho se lo ata con una soga a un pilar de madera, y sobre una alfombra de bambú. Un sacerdote Shinto se acerca a él mientras va preparando un cuchillo, pero en ese momento llega un mensajero, otro sacerdote shinto, y el muchacho es liberado. Esto recuerda cuando Isaac fue liberado luego que un ángel se acercara a Abraham.

En el festival se ofrecen sacrificios de animales. Son sacrificados 75 ciervos, entre los cuales se cree que hay uno con las orejas partidas. Se cree que este ciervo es el que Dios preparó para ser sacrificado luego de la liberación de Isaac. Aun en tiempos históricos se pensó en lo extraño de esta costumbre, habida cuenta de que el sacrificio de animales no es tradicional en la religión shinto. El pueblo conoce este festival como el Festival para el dios Misakuchi. Misakuchi podría ser mi-isaku-chi. Mi significa gran, Isaku es probablemente Isaac, y chi es para finalizar la palabra. Pareciera ser que la gente de Suwa convirtió a Isaac en un dios, probablemente por la influencia de los adoradores de ídolos. Actualmente, esa costumbre del muchacho a punto de ser sacrificado, y luego liberado, no se practica más, pero aun se puede ver el pilar de madera llamado oniyebasira, que significa Pilar de Sacrificio. Hoy el pueblo usa muñecos con forma de animal, rellenos, en lugar de realizar verdaderos sacrificios animales. Atar a un muchacho, junto con el sacrificio animal, fue considerado como salvaje por las gentes de la era Meiji alrededor de cien años atrás, y esas costumbres se suspendieron. Pero el festival aun se conserva.

Masumi Sugae, un estudioso japonés y escritor de relatos de viaje en la era Edo alrededor de docintos años atrás, escribió un detalle de sus viajes, y describió lo que vio en Suwa. La descripción muestra los detalles del Ontohsai. Habla de que la tradición de la ceremonia del muchacho a punto de ser sacrificado y su posterior liberación, al igual que los sacrificios animales, existían en esa época. Sus informes están guardados en el museo cercano a Suwa-Taisha. El festival de Ontohsai ha sido mantenido por la familia Moriya desde tiempos ancestrales. La familia Moriya cree que Moriya-no-kami, Dios de Moriya, es el dios de sus ancestros, y el monte Moriya, su lugar sagrado. El monte Moriya podria provenir de Moriah (Genesis 22:2). No se sabe de ningún otro país, fuera de Japón, que tenga un festival ilustrando la historia de Isaac. Y esta tradición provee una fuerte evidencia de que los israelitas llegaron al antiguo Japón.

Los sacerdotes japoneses Yamabush se ponen una caja negra en la frente, del mismo modo que los judíos se colocan las filacterias sobre sus frentes. Los Yamabushi son religiosos únicos en el Japón. Actualmente se cree que pertenecen al Budismo Japonés. Pero entre los budistas de China, Corea e India no existe esta costumbre. La tradición yamabushi existió en Japón aun antes de que el Budismo fuera importado en el siglo VII. La ropa usada por los yamabushi es básicamente blanca. En la frente se colocan una pequeña caja negra llamada tokin, que se ata a su cabeza con un cordón negro. Realmente parecen judíos usando filacterias. El tamaño del tokin es casi el mismo de las filacterias judías, pero la forma es redonda y se asemeja a una flor. Originalmente las filacterias judías parecen provenir de la placa puesta con un cordón en la frente del gran sacerdote Aaron (Exodo 28:36-38). Eran de alrededor de cuatro centimetros de tamaño según el folklore, y algunos estudiosos creen que tenía la forma de una flor. Si fue así, entonces fue muy similar a la forma del tokin japonés usado por los yamabushi. Israel y Japón son los dos únicos pueblos en el mundo que usan la caja negra en la frente con propósitos religiosos. Además, los Yamabushi usan una gran concha marina como si fuera un cuerno. Esto es muy similar al judío haciendo sonar el shofar, o cuerno de carnero. Por la manera como se lo sopla, el cuerno yamabushi emite un sonido muy similar al shofar. Como no hay ovejas en Japón, los yamabushi tuvieron que usar conchas marinas en lugar de cuernos de carnero.

El Omikoshi japonés se asemeja al Arco de la Alianza. En la Biblia, en Primeras crónicas capítulo 15, esta escrito que David llevó el Arca de la Alianza a Jerusalem. "David y los ancianos de Israel y los comandantes de unidades de 1000 fueron a buscar el Arca desde la casa de Obed-Edom, con regocijo... David estaba vestido con un manto de fino lino, como lo estaban todos los levitas que portaban el arca, y como lo estaban los cantores y Kenaniah, quien estaba a cargo de las canciones del coro. David también usaba una túnica de lino. Así, todo Israel transportó el arca con gritos, con el sonido de los cuernos de carnero y las trompetas y címbalos, mientras tocaban liras y arpas." (15:25-28). Cuánto se parece esta escena a la del pueblo japonés cargando el omikoshi durante los festivales. La forma del Omikoshi japonés realmente se parece al Arca de la Alianza. El pueblo japonés canta y baila al frente de él con gritos, y con el sonido de instrumentos musicales. Estas costumbres son muy similares a las del antiguo Israel. Los japoneses cargan el Omikoshi sobre sus hombros con varas, usualmente dos varas. Así hacían los antiguos israelitas: "Los levitas cargaron el Arca de Dios con varas sobre sus hombros, como Moisés había ordenado de acuerdo con la palabra del Señor" (1 Chronicles 15:15) El arca de la Alianza tenia dos varas (Exodus 25:10-15).

Algunos modelos del arca hechos según se cree que habían sido, tenían dos varas en la parte de arriba del arca, pero en la Biblia dice que esas varas debían ser unidas al arca por cuatro anillos sobre sus cuatro pies (Exodo 25:12). Por lo tanto las varas deben haber estado unidas al fondo del arca. Eso es similar al Omikoshi japonés. El arca israelita tenía dos estatuas de oro de querubines en su techo. Los querubines son una clase de ángeles, seres celestiales misteriosos. Tienen alas como pájaros. El omikoshi japonés también tiene en su techo el pájaro de oro llamado Ho-oh, que es un pájaro imaginario y un ser celestial misterioso. El arca israelita estaba totalmente recubierta de oro. El omikoshi japonés está también mayormente recubierto de oro. El tamaño del omikoshi es casi el mismo que el arca israelita. El omikoshi japonés podría ser un recuerdo del arca israelita de antaño.

Muchas cosas relacionadas con el arca coinciden con costumbres japonesas. El rey David y el pueblo de Israel cantaban y danzaban con instrumentos musicales frente al arca. Los japoneses, también danzan y cantan con el sonido de instrumentos musicales frente al omikoshi. En Kyoto, el festival Gion-jinja del santuario shintoista, los hombres cargan el omikoshi, van hacia el agua y cruzan el río. No puedo menos que pensar que esto se origina en la memoria de los antiguos israelitas cargando el arca mientras cruzaban el Jordan luego del éxodo de Egipto. En una isla del mar interior de Seto en Japón, los hombres que resultan seleccionados como portadores del omikoshi, permanecen juntos en una casa antes de llevar el omikoshi. Esto es para evitar que se profanen a sí mismos. Mas aun, el día anterior, se bañan en agua de mar para purificarse ellos mismos. Esta costumbre es similar a la de los antiguos israelitas. "Así los sacerdotes y los Levitas se purificaban a sí mismos para cargar el arca del Señor de Israel" (1 chronicles 15:14).

El manto de los sacerdotes japoneses se parece al manto de los sacerdotes israelitas. La Biblia dice que cuando David llevo el arca a Jerusalem, "David estaba vestido con un manto de fino hilo" (1 crónicas 15:27). Igualmente los estaban los sacerdotes y los integrantes del coro. En la Biblia en japonés, este verso esta traducido como "manto de hilo blanco". En el antiguo Israel, si bien el sumo sacerdote vestía un manto colorido, los otros sacerdotes comunes usaban simple hilo blanco. Los sacerdotes usaban ropas blancas durante los eventos religiosos. Del mismo modo, los sacerdotes japoneses usan mantos blancos en eventos religiosos. En Ise-jingu, uno de los más antiguos templos de Japón, todos los sacerdotes usan mantos blancos. Y en muchos templos shintoistas, la gente usa ropa blanca cuando cargan el omikoshi, tal cual hacían los israelitas.

Marvin Tokayer, rabino que vivió en Japón durante 10 años, escribió en su libro: "Los mantos de hilo que los sacerdotes shinto usan tienen el mismo aspecto que los mantos de hilo blanco de los antiguos sacerdotes de Israel". El manto de un sacerdote shinto tiene cordones de 20-30 cm de largo colgando de los extremos. Estos flecos son propios de los israelitas. En Deuteronomio 22:12 se dice: "Te harás flecos sobre las cuatro puntas de tu vestido". Los flecos eran una prueba de que el que los usaba era un israelita En los evangelios del Nuevo Testamento también esta escrito que los fariseos hacen los flecos de sus ropas, largos (Matías 23:5). El Talit, que los judíos se ponen para rezar, tiene flecos de acuerdo a la tradición. Los sacerdotes Shinto usan sobre su manto un rectángulo de tela de los hombros hasta los muslos. El sacerdote shinto se cubre la cabeza, igual que lo hacían los sacerdotes israelitas (Éxodo 29:40). El sacerdote japonés también se pone una faja en su cintura. Lo mismo hacían los sacerdotes israelitas.

El interior del tabernáculo de Dios en el antiguo Israel estaba dividido en dos partes. Una es el lugar sagrado, y la otra la Santidad de Santidades. Del mismo modo esta dividido en dos partes el santuario shinto. Los oficios realizados en el santuario shinto son similares a aquellos del tabernáculo israelita. Los japoneses oran frente al lugar sagrado, y no pueden entrar en él. Sólo los sacerdotes shinto pueden entrar en la Santidad de Santidades y sólo en momentos especiales. Lo mismo ocurría en el tabernáculo israelita. La Santidad de Santidades del santuario shinto está situada en el extremo oeste, como en el tabernáculo israelita. La Santidad de Santidades shinto esta también localizada en un nivel más alto que el lugar sagrado, y entre ellos hay peldaños. Los investigadores dicen que, en el templo israelita construido por Salomón, la Santidad de Santidades estaba en un nivel elevado también, y entre ellos había peldaños de 2.7 metros de ancho. Al frente de un templo japonés hay dos estatuas de leones, llamados komainu, sentados a ambos lados de la entrada. También ésta es una costumbre del antiguo Israel. En el templo de Dios en Israel y en el palacio de Salomón, había estatuas o relieves de leones (1 Reyes 7:36, 10-19). En la antigua historia de Japón, no hubo leones, pero las estatuas de leones fueron puestas en los templos desde tiempos remotos.

Frente a un templo japones, hay un portón llamado el torii. Un portón de este estilo no existe en China ni en Corea, es particular de Japón. Los portones torii consisten de dos pilares verticales y una barra conectándolos arriba. Pero la forma más antigua consistía de solo dos pilares verticales y una soga conectando las partes superiores. Cuando un sacerdote shinto se inclina ante el portón, lo hace a cada pilar separadamente. Se supone que el portón torii fue originalmente construido solo de dos pilares. En el templo israelita había dos pilares usados como entrada (1 Reyes 7:21). Y en la lengua aramea, que es la que usaban los antiguos israelitas, la palabra por entrada era taraa. En la India hay construcciones similares llamados torana. Esta palabra pudo haber cambiado ligeramente y convertirse en la japonesa torii. Algunos torii, especialmente en templos antiguos, están pintados de rojo. No se puede menos que pensar que esto recuerda los dos postes de la puerta y el dintel sobre el cual la sangre del cordero fue esparcida la noche anterior al éxodo de Egipto.

En la religión shinto existe la costumbre de rodear un lugar sagrado con una soga llamada shimenawa, la cual tiene trozos de papel insertos a lo largo del borde inferior de la soga. La soga shimenawa se coloca como borde. La Biblia dice que cuando a Moisés le fueron dados los diez Mandamientos de Dios en el monte Sinai, él puso límites (Éxodo 19:12) a su alrededor para que los israelitas no se acercaran. Si bien no se sabe qué clase de cosas eran esos limites, sogas o cualquier otra cosa deben haber sido puestas para demarcarlos. La shimenawa japonesa bien podría entonces ser una costumbre originada en tiempos de Moisés. La única gran diferencia entre un santuario shinto y el Templo israelita de antaño es que el templo shinto no tiene un altar para quemar los holocaustos de animales. Se han preguntado por qué la religión shinto no tiene la costumbre de sacrificar animales si el shinto se origina en la religión del antiguo Israel. Pero la respuesta es que en el Deuteronomio, capítulo 12. Moisés ordenó a su pueblo que no ofreciera sacrificios en ninguna otra parte excepto en lugares específicos de Canaan (12:10-14). Entonces, si los israelitas llegaron al antiguo Japón, no les estuvo permitido ofrecer sacrificios animales.

Cuando los japoneses oran frente al lugar sagrado de un santuario shinto, comienzan por hacer sonar la campana dorada que cuelga en el centro de la entrada. Esa es la costumbre del antiguo Israel. El gran sacerdote Aaron puso campanas de oro en el borde de su manto. Eso fue así para que el sonido pudiera ser oído y él pudiera orar allí y no morir (Éxodo 28:33-35). Los japoneses dan palmadas con sus manos dos veces cuando oran allí. Esta era la costumbre, en el antiguo Israel, que significaba "yo cumplo mis promesas". En las escrituras se puede encontrar la palabra que se traduce como promesa. El significado original de esta palabra en hebreo es "dar palmadas con la mano" (Ezequiel 17:18, Proverbios 6:1). Parece ser que los antiguos israelitas daban palmadas cuando hacían promesas o cuando hacían algo muy importante. Los japoneses se inclinan frente al templo antes y después de dar palmadas y orar. También se inclinan cuando se encuentran con alguien, a modo de saludo cortés. Inclinarse era también la costumbre en el antiguo Isrel. Jacob se inclinó cuando se acercó a Esau (Génesis 33:3). He observado que los judíos modernos no se inclinan en saludo. Sin embargo, sí lo hacen cuando recitan plegarias.

Los judíos agitan una gavilla de las primeras cosechas de grano siete semanas antes de Shavuot (Pentecostés, Levítico 23:10-11). También agitan gavillas de plantas en la fiesta de Sucot (Sucot, Levítico 23:40). Esta tradición se mantiene desde el tiempo de Moisés. Agitar las gavillas de la cosecha es también una costumbre en Japón. Cuando un sacerdote japonés bendice a algo o a alguien, agita una rama de una planta. O agita una harainusa, que es como una rama de una planta. La harainusa actual se ha simplificado y esta hecha de papel blanco, plegado en zig-zag como relámpagos pequeños, pero en la antigüedad era una rama de una planta o una espiga de un cereal. Los japoneses tienen la costumbre de usar sal para la santificación. Esta también es una costumbre de los antiguos israelitas. Luego que Abimelej capturó una ciudad enemiga, él la sembró con sal (Jueces 9:45). Los japoneses entienden que esto significa que lo hace para limpiar y santificar la ciudad. Cuando los judíos se mudan a una casa nueva le echan sal para santificar y limpiar el lugar. Nuevamente, esto es igual en Japón. En los restaurantes de estilo japonés, usualmente ponen sal cerca de la entrada. Toda la carne kasher es purificada con sal y todas las comidas comienzan con pan y sal. Los japoneses ponen sal a la entrada de una casa funeraria. Luego de regresar de un funeral, uno tiene que derramar sal sobre sí mismo antes de entrar a su propia casa, porque se piensa en Shinto que cualquiera que asistió a un funeral o tocó un cuerpo muerto se ha vuelto impuro. Nuevamente el mismo concepto de los israelitas.

Los festivales del Japón se parecen a los del antiguo Israel. Hoy en día festejan el año nuevo el primero de enero, pero históricamente usában el calendario lunar, en el cual el actual cince de enero era la fecha oficial de su celebración. Según la costumbre japonesa, durante la celebración se come mochi, tortas de arroz, a lo largo de los siete días. Esta es una costumbre similar a la judía, pues la Biblia dice: "Y el decimoquinto día del mismo mes (el primer mes) será el festejo del Pan Azimo al Señor; siete días deberéis comer pan ázimo " (Levítico 23:6). La receta del pan ázimo es similar a la del mochi japonés, porque si se usa el arroz como ingrediente en vez de harina de trigo, se obtiene mochi. La palabra hebrea para el pan ázimo es matza. No puede ser que sea un accidente que estos dos términos suenen tan parecidos. Además los japoneses comen un potaje con siete tipos de hierbas amargas durante la celebración. En épocas históricas la gente comía estas hierbas el cince de enero. Los antiguos israelitas también comían con hierbas amargas el quince del mes primero (Éxodo 12:8).

En el Japón, tienen en muchos lugares los festivales Gion durante el verano. El más importante es el que se realiza en el templo shintoista Yasaka-jinja, en Kyoto. Ese festival en Kyoto continúa a lo largo de todo el mes de julio de cada año, pero la parte más importante del festival tiene lugar desde el 17 al 25 de ese mes, al cual se la llama el séptimo mes. El promero y el diez de Julio también son importantes. Esta ha sido una tradición desde tiempos muy antiguos. Pero el ciesisiete del séptimo mes es el día en que el arca de Noe llego a Ararat: "Entonces el arca se detuvo en el séptimo mes, en el decimoséptimo día, sobre el monte Ararat." (Génesis 8:4) Hace ya más de 120 años, un comerciante de Escocia, N.Mcleod, vino al Japón e investigó las costumbres locales, escribiendo un libro titulado Epitome of Japanese Ancient History. En él se comenta que Gion, importante festival que se celebra en Kyoto, se parece mucho a las festividades judías. El rabino Tokayer hizo un comentario similar. Sugirió que el nombre Gion le recuerda a Sion, que es otro nombre utilizado para nombrar a Jerusalem. De hecho, Kyoto antiguamente se llamaba Heian-kyo que significa paz. Jerusalem en hebreo también significa paz, y Heian-kyo podría ser el equivalente japonés de Jerusalem.

El concepto de impureza durante la menstruación y parto ha existido en Japón desde antaño. Ha sido una costumbre en el Japón desde mucho tiempo atrás que una mujer durante la menstruación no debía asistir a las ceremonias en el tiempo. No podía tener relaciones sexuales con su esposo y tenía que aislarse en un recinto especial, que se construye para el uso común en la aldea, durante la menstruación y varios días posteriores. Esta costumbre estaba ampliamente difundida en el Japón hasta la era Meiji hace unos cien años. Después de esos días de aislamiento, ella debía purificarse con agua de río, manantial o mar, pero allí donde no había ninguna de esas fuentes podía hacerse en una bañadera. Esto es muy parecido con la antigua costumbre de Israel (Levítico 15:19,28). Entre los judíos esta norma prevalece hasta hoy. No hay relaciones sexuales en los días de menstruación y siete días posteriores, y después la mujer debe ir al Mikve, baño ritual. La gente moderna puede considerar irracional este concepto, pero la mujer, durante la menstruación o el parto, descansa física y mentalmente. Muchas mujeres dicen que se sienten impuras durante el período. No solamente en lo que concierne a la menstruación, sino también en lo que concierne al parto, el shintoismo japonés se parece al antiguo Israel. Una mujer que acaba de dar a luz se considera impura durante un cierto periodo. Este concepto esta atenuado hoy en Japón, pero era muy común en días pasados.

Si los antiguos israelitas llegaron al Japón, tendrían los japoneses la costumbre de la circuncisión. Si bien hay un rumor de que se ha practicado la circuncisión dentro de la familia imperial japonesa, no se ha podido confirmar si ésta ha constituido una costumbre. Hoy en día no existe costumbre de circuncisión entre los japoneses, pero sí hay una costumbre tradicional llamada O-sichi-ya que significa septima noche. A la septima noche desde el día del nacimiento de un bebe, los padres japoneses realizan una celebración para presentarlo a los parientes y amigos, y anunciar su nombre. La septima noche es, según la manera judía de contar los días, el octavo dia desde su nacimiento, que comienza con la puesta del sol. Esto recuerda la costumbre judía de la circuncisión al octavo dia. Los israelitas se reúnen el octavo dia, que se inicia en la septima noche desde el día del nacimiento, y los padres presentan al bebe a parientes y amigos, y lo circuncidan.

Ise-Jingu, en la prefectura de Mie, es el templo shintoista construido para la Casa Imperial del Japón. En la cercanía del templo, a ambos lados, hay unas lamparas hechas de piedra, que iluminan las calles. En ellas pueden verse las estrellas de David talladas en cada una de las lámparas cerca del tope. La cresta usada dentro del templo en Ise-jingu, Izawa-no-miya, es también la Estrella de David. Esto data de tiempos muy antiguos. En la prefectura de Kyoto hay un templo llamado Manai-jinja que era el santuario Ise-jingu original. La cresta de Manai-jinja es también la estrella de David, y es igual a la que se encuentra en la sinagoga de Capernaum, Israel, que se construyó en siglo II EC, también usada en tumbas de judíos en el siglo III EC.

Finalmente, hay que mencionar el rumor que el nombre de Dios esta escrito en hebreo sobre el espejo sagrado que se guarda en el templo shintoista Ise-jingu desde tiempos remotos. En la Casa Imperial del Japón, hay tres valiosos tesoros que derivan de antiguos mitos japoneses. Ellos son una espada, un pendiente y un espejo. Ese espejo, llamado Yata-no-kagami, el espejo de Yata, está colocado en Ise-jingu, que, como se mencionó anteriormente, es el templo shintoista de la Casa Imperial. Existe un rumor que el nombre de Dios esta escrito en hebreo al dorso de este espejo, que se considera muy sagrado, y a nadie se permite ver. Pero hay algunas personas que insisten en que lo han visto. hace unos cien años, Arinori Mori, el ministro de Educación, Cultura y Ciencia en Japón de entonces, afirmó que había visto el dorso del espejo, y que tenia escrito en hebreo el nombre de Dios "YO SOY EL QUE ES", o sea el nombre que Dios reveló a Moisés (Éxodo 3:14)Varias otras personalidades han afirmado haber visto el espejo, confirmando esta afirmación de lo escrito al dorso. Hay dos teorías sobre cómo interpretar las letras sobre el espejo. Una consiste en interpretarlas como Hifu-moji, que se cree era una forma de escritura existente en el antiguo Japón, antes que la escritura Kanji fuera importada de China. La otra teoría consiste en interpretarlas como hebreo antiguo. La teoría de Hifu-Moji no parece aceptable, porque encuentro en ella algunas contradicciones. Mas aun, nadie sabe realmente como era la escritura Hifu-moji. Por lo que debe estar escrito en hebreo.

El Prof. Tanemoto Furuhata, que es una autoridad en medicina forense en la Universidad de Tokio, escribe en su libro que los tipos de sangre de los japoneses y los judíos son muy similares. También he sabido que un profesor de la Universidad de Paris había descubierto que el cromosoma Y de los japoneses es del mismo tamaño que el de los judíos. Pero se espero que se realicen mas investigaciones, y es probable que la evidencia decisiva que pruebe que las tribus perdidas de Israel llegaron al Japón pueda provenir de ese tipo de estudios.